semana  agustiniana   

Siempre ha surgido en mí, en estos años de vida religiosa en Trujillo, una cierta inquietud y un cierto anhelo por esta semana agustiniana. Aparte de seguir en el tiempo a las vacaciones de medio año que algunos logramos tener, esta semana es un largo respiro para meditar y volver en cierta manera a Agustín. Como en el Seminario no hay un curso específico sobre Agustín, entonces por ese sentido debo entender lo de añoranza acerca de esta semana. Pero parece que ese sentir no es sólo el mío, es grato ver en esta semana que las dos casas en Trujillo están abarrotadas de hermanos que vienen: bien del noviciado o de su año de pastoral. Todo eso para que no pierdan el contacto con la comunidad que los vio crecer. Y es ahí donde no importa que falte espacio para la comida, para el compartir, hasta para dormir; lo más alegre es ver a algunos hermanos después de mucho tiempo, algunos más viejos, otros más jóvenes, en fin cada quien más distinto que antes o tan igual como siempre. Entonces la casa deja de ser, en cierta manera, comodidad para convertirse en comunidad grande y acogedora, porque no se desperdician los momentos libres de esta semana, cada cual a su estilo va compartiendo experiencias. Unos van contando sus avatares en pastoral, otros su misticismo en el noviciado y otros los dolores de cabeza de las clases en el Seminario. Toda una mezcla de sentimientos que hacen tener esperanza, que nos hacen sentir hijos de Agustín.

Pero el ser agustino no sólo es la sinceridad de nuestros afectos, a Agustín también hay que meditarlo reflexionando con su vida, con sus historias, con sus palabras, con sus afectos y motivaciones, con sus engaños y autoengaños. Esto nos permitirá ser más claros con lo que queremos y deseamos. Será que, movidos por esta idea, este año, como todos los años aunque de manera distinta, el invitado para la semana agustiniana fue el padre Ramón Sala. Como cada expositor maneja un estilo propio para tratar los temas, el P. Ramón, a su estilo nos habló de las motivaciones de Agustín, para luego invitarnos a meditar sobre los engaños en el camino de San Agustín. Con la riqueza de estos temas, conscientes de lo mucho que hay que descubrir en Agustín, el tema de esta semana, hace de nosotros los agustinos más realistas con nuestro caminar vocacional; porque tal vez descubrimos que somos muchos los que intentamos seguir a Cristo al estilo de Agustín.

Si no fuera por la esperanza que guardamos siempre por volver a vernos, por volver a sentirnos cerca y como hermanos, esta semana terminaría triste. Pero como hay esperanza que en el camino volveremos a encontrarnos para volver a contarnos nuestras historias, sólo queda esperar otro año más y otra semana más para poder decir:  "Nos hiciste Señor para Ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti".

Por Fray Jorge Armando Vásquez

 

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