Fotos de Jueves Santo

Semana Santa:

Domingo de Ramos

Jueves Santo

Viernes Santo

Sábado de Gloria

Celebración de Jueves Santo en Trujillo


La celebración de Jueves Santo comenzó en la comunidad de formación con la hora intermedia en la cual, siguiendo la tradición de la comunidad local, los formadores y estudiantes profesos tomaban turnos lavando los pies de los hermanos pre-novicios.  La liturgia fue presidida por el Prior de la comunidad, P. Julio Astete Valenzuela, quien explicaba el lugar centrico de la eucaristía en la vida de la comunidad y subrayó la importancia de este día para la comunidad cristiana, (cuerpo de Cristo), y para los sacerdotes.  Luego después de un almuerzo especial, todos comenzaron las preparaciones para las misas en la noche.

UNA CRÓNICA DE JUEVES SANTO EN SANTA MARIA

El jueves el día comenzaba con un tímido sol y en la tarde un leve frío, en colusión ni frió ni calor, como se dice en lenguaje popular. Mientras tanto en los pensamientos y actitudes de los hermanos encargados de esta ceremonia. Se observaba miradas perdidas, preguntas inconclusas, llamadas perdidas y pensamiento volados de un no se qué como pensando en un futuro inminente vagamente deseado. A esto seguía las apresuradas salidas que a veces parecían misteriosos y a veces en busca de una persona conocida, miembro del grupo de los Agustinos Seculares, también encargados de los preparativos de la ceremonia.

La comunidad gusta hacer esta fiesta de manera faustosa, digna de un Jueves Santo; que en boca de algún hermano seria – así es la costumbre – y por tanto hay que seguir promoviendo estas creatividades.

Conforme corrían las horas ya acercándose a la hora indicada, los hermanos comenzaban a apurarse algunos subían las escaleras de prisa; y otro otros llevaban algunos objetos para la ceremonia, es así que en un cerrar y abrir de ojos hasta alfombra ya no teníamos, sé había ido volando como en un cuento al templo. Pero todo sea para mayor gloria de Dios y que la ceremonia salga como debe ser, ordenado, creativo y que invite al encuentro con Dios por que Jueves Santo no son todos los días.

Después de tantas idas y venidas, después de tantas horas de preocupación, momentos en reuniones para ultimar los detalles y desgaste de energías, en el reloj dieron las 7:30 de la noche. El templo estaba iluminado y una noche densa se cernía sobre el templo, como aquella noche en Nazaret, cuando Jesús cenaba por última vez con sus apóstoles. En el extremo derecho del presbiterio se levantó el monumento detalladamente adornado, donde después se adoraría al Señor, en la parte delantera del presbiterio estaban unas sillas cuidadosamente colocadas para que se sentaran los que harían de apóstoles y después serian lavados los pies, en señal de servicio.

Los minutos corrían y todavía la ceremonia no comenzaba, solo a lo lejos se observaba el correrío de algunos hermanos con sus rostros preocupados de un lado para otro, como diciendo todavía no todo esta listo o falta aquello o lo otro.
La ceremonia la precedía el Padre Julio Astete Valenzuela, Prior de la Comunidad y los con celebrantes el Padre Juan Lydon, el Padre Benjamín y Padre Walter.

Finalmente los actos litúrgicos se dieron por iniciado, como se había planificado, con toda la ceremonialidad del caso, digno de un Jueves Santo, flores que reflejan la infinita belleza del creado, incienso que despedía el buen olor de Cristo, las velas, cruz alta y los celebrantes vestidos a la altura del caso y un fotógrafo cuya misión casi imposible era captar tomas inéditas.

La reflexión del padre Julio se centró en el servio hasta convertirse en otros Cristos, y esto consiste en un servicio desinteresado a esto esta llamado todo sacerdote, el significado del lavatorio de los pies se ve reflejado en este acto. Eso hizo Jesús en la ultima cena para demostrar cuanto los amaba y que este amor trasciendo la historia y el tiempo. Estas palabras del padre Julio se vieron plasmadas en los lavatorios de los pies, mayor ejemplo del servicio.

El momento cumbre de la ceremonia llego en la hora santa, cunado el santísimo fue levantado en lo alto todos los allí congregados se postraron de rodillas y lo adoraron, este es el momento del señorio de Dios, es decir, el hombre reconoce su pequeñez y su fragilidad y lo adora como él se merece. Y esta solemnidad fue acompañada con algunos cantos sugerentes y las luces apagadas.

El templo estaba en silencio, solo unas velas llameaban tímidamente irradiando su luz amarilla, así estuvo Jesús en le Huerto de los Olivos en silencio orando para no caer en tentación, su compañía fue el silencio, la angustia. Quizá sacando fuerza para enfrentar a lo peor la muerte que le esperaba para redimir el genero humano.

Al final se fueron yéndose comenzando de los mas jóvenes y no de los mas viejos como se narra en le Evangelio y de a poco los en velo fueron cada vez menos y el Señor se fue quedando solo como aquella noche de la ultima cena.
Después en la comunidad se vivió un ambiente de compartir y luego algunos hermanos fueron a recorrer las siete Iglesias, como ya es costumbre.

CELEBRACIÓN DE JUEVES SANTO EN EL SOL

En la capilla Santo Tomas de Villanueva se celebró con gran devoción la noche en que Cristo instituyo la Eucaristía y realizo su última cena con sus apóstoles.

La celebración Eucarística fue realizada por el Padre Isaías Jiménez Cruz, acompañado de los hermanos Fr. Rogelio, Fr. Manuel, Fr. Pascual, Sabino, Lenín, Eduar y Gerardo.

Previamente antes de la celebración nuestros hermanos encargados estuvieron adornando el altar en donde Cristo Jesús eucaristía se quedaría como presencia viva en medio de una multitud de fieles, para la cual contamos con el apoyo de los miembros de la zona quienes nos apoyaron amablemente en emprestarnos materiales para dicho altar.

Dentro de la celebridad de la plegaría litúrgica se realizo el acto en que Cristo se humillo y lavo los pies a sus discípulos, pues la zona quiso recordar ese hecho muy importante para todos los fieles “la importancia del servicio” entre miembros de una misma comunidad, en lavado de los pies tuvimos la partición de niños, jóvenes y adultos; todos ellos con un gran fervor y devoción a lo que se estaba aconteciendo.

Llegado el momento de la comunión pudimos observar la fe de todos los presentes, de su amor hacia Cristo Eucaristía, por medio de la comunión bajo las dos especies, donde aún más grande fue el entusiasmo de todos los fieles, al saber que recibirían el Cuerpo y la Sangre del nuestro Señor derramada por todos nuestros pecados.

“La fe mueve montañas”, una frase bien dicha ante la permanencia de un pueblo que acompañando a Cristo en el Sacramento del Altar, hasta altas horas de la noche en el cual se podía ver la angustia de la gente por estar con Él y custodiarlo en aquellos momentos de soledad que después los conllevo a la felicidad.

Al finalizar la celebración sentimos que Jesús se manifestó a través del sacramento eucarístico a la gen5e el cual conllevo a la feligresía a vivenciar el evangelio.