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Profesión de Votos Solemnes


El 28 de abril del 2007 nuestro hermano Julián Surco Chuyma, realizó la consagración religiosa perpetua en la Orden de San Agustín, quedando afiliado al Vicariato “San Agustín de Apurimac”; también por coincidencia en esta fecha se recordaba el aniversario de creación política de este departamento que se traduce como el “dios que habla”, y ciertamente Dios nos esta hablando por medio de estos acontecimientos de buena voluntad y entrega generosa de seguir siendo fiel discípulo de Jesucristo. Jesucristo fue muy controvertido en su tiempo y porque no un buen patriota de su época al anunciar su mensaje, a pesar de las contradicciones de estructuras políticas, sociales y religiosas. Julián con su compromiso de vivir perpetuamente los votos de pobreza, castidad y obediencia es un preclaro signo en este sentido; pues teniendo en un mundo en el que se tiene como valores supremos las riquezas, el hedonismo y ansias de poder él se pone en manos de Dios para buscar hacer su voluntad junto con sus hermanos de comunidad. El ha decidido escuchar la voz de Dios por medio de sus superiores y ser obediente; además cuando la sociedad va camino al individualismo el quiere vivir en comunidad en completa interdependencia, y cuando el mundo ve la liberación sexual como un hacer lo que me place con mi cuerpo, él ha decidido vivir castamente por amor al Reino de Dios, es así como se va construyendo el reinado de Dios.

El presidente de la ceremonia fue el P. Giovanni Boffeli, actual Vicario de Apurimac, quien resalto en su homilía la importancia de la vida que Dios ofrece gratuitamente con todas las potencias y capacidades para que alcance s plenitud en este mundo; por tanto el hombre cuando responde a su llamada no lo hace de la nada, sino es dar una respuesta a este don, regalo de amor desinteresado por parte de Dios, que se autocomunica y el hombre por ser criatura responde a esta llamada ya que solo siguiendo a él se alcanza el sentido  de su existencia. Mientras el hombre camina lejos de este amor, lejos de este regalo, el hombre, se pierde y no encuentra el sendero de la auténtica vida. Por tanto el que decide seguir a Cristo, se encuentra con la vida a pesar de las dificultades o nebulosas que aparecen en el caminar, pues la  profesión no es una solución a los retos de la vida, sino que las intensifica y quiere ser vida que se comunica a los demás de manera gratuita porque el llamado al que se da una respuesta es desde nuestro bautismo,  en el que somos consagrados sacerdotes, profetas y reyes, pero con la consagración ésta alcance su plenitud y lo demás es la obra de Dios dándose plenitud ya en esta vida al igual que la madre de Dios, como discípula perfecta que también siguió a su hijo e ahí su grandeza en hacer la voluntad de Dios tanto de palabra como de obra. Y Julián teniendo como modelos  a los grandes profetas, la Virgen María y los discípulos se anima dar el SI al Señor como un acto de fe y mucha confianza en que solo en Él encontrará vida en abundancia. 

Los padrinos que acompañaron a Julián, en esta ocasión fue el P Gioberty Calle, y la Sra Bertha Parrales, quienes lo acompañaron en los momentos fuertes de discernimiento y ahora pueden compartir la alegría de su ahijado en unión con todos sus familiares que llegaron de diferentes lugares del país a esta magna celebración.

Después de la ceremonia religiosa llevada a cabo en la Iglesia nuestra señora de Montserrat hubo exquisitos bocaditos preparado por los fieles en gratitud y cariño a Julián, quien acompaño pastoralmente algunas zonas y grupos de la parroquia. Finalizada la celebración religiosa los invitados se desplazaron al convento “Santo Tomas de Villanueva” en donde nos esperaba un buffet delicioso para continuar con esta amena y grata celebración, y por cierto el ambiente de alegría se notaba en los rostros de los invitados que se animaron hacer bailar al homenajeado.

Hacemos votos en que la entrega generosa de Julián anime a sus demás hermanos en formación para  seguir en fidelidad a nuestra espiritualidad de vivir en común y compartir nuestros gozos y esperanzas con nuestros pueblos que nos esperan para caminar juntos en la profundización de los misterios de nuestra fe y revalorizar las costumbres que no están en contradicción con la ella. Por tanto quisiéramos dejar en las manos de la Virgen Maria que guarde y cuide para que éste hermano nuestro sea consecuente con sus dichos y hechos durante el resto de su vida y en su trabajo pastoral de acompañar con una cercanía a las comunidades de Apurimac o donde el Señor lo llame para seguir con su misión, es decir, el “Dios que habla” ya tiene alguien por quien hablar.