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CAMINANDO HACIA DIOS


Es muy común escuchar decir que cada vez hay más desinterés por la Iglesia y que ésta esta perdiendo fuerza hoy en día, especialmente en los jóvenes. Es muy cierto, es nuestra realidad, pero también es verdad que, aunque pocos, todavía hay personas que se dejan llevar por el amor de Cristo y su misión evangelizadora. Este el caso de diez muchachos que dejándolo todo han decidido seguir a Jesús.

Este año, como los anteriores, la comunidad Agustina acoge en su seno a mancebos de diferente partes del Perú, quienes vienen con sus propias costumbres y tradiciones que ponen una nueva chispa a la misma. Se unen bajo una misma casa la costa, la sierra y selva dejando como resultado un grupo heterogéneo, pero que, como diría San Agustín, busca la unidad en medio de la diversidad.

Representan de esta manera a la costa Armando Augusto Adrianzén Viera, natural de Morropón, Jorge Martínez Vizueta, oriundo de la ciudad de Piura, Max Litano Silva, perteneciente a Chulucanas, Maximino Ramos Quinde, natal de Pacaipampa, Hitler Peña Maza, nacido en Yamango, todos ellos enviados por el vicariato de Chulucanas. Como también los de la selva: Agustín Raygada Flores de la ciudad de Iquitos, Ángel Gabriel Angulo Sánchez quien es de la ciudad de Requena, Ansh Amasifuen Tamani natural de Nauta (caserío de San Pedro) y Julio Pizarro Manuyama igualmente de Nauta pertenecientes al vicariato de Iquitos. Además de Johann Loayza Salaz nacido en Pachaconas – Apurimac representante de la sierra y del vicariato de Apurimac.

Los nuevos miembros de la comunidad Agustina empezaron a llegar a partir del 6 de enero, siendo los primeros los de la selva seguido por sus hermanos de la costa y por último dos semanas después el hermano de la sierra, quedando completo el nuevo grupo de seminaristas del primer año de Filosofía a cargo del P. Walker Dávila quien los acompañará este año como su formador.

Inician cada uno de ellos con expectativas diferentes y con ilusiones diversas, pero todos juntos con un mismo objetivo que es el servicio a Cristo, pues de sobra las consecuencias del camino que escogieron.